viernes, 20 de agosto de 2010

REPUGNANTES SOLDADOS ISRAELIES

¿Qué clase de especímenes forman el Ejército Israelí? En escasos días se han mezclado tres noticias que demuestran el calado de los integrantes del ejército sionista, a saber:

-un grabación muestra a un comando del ejército israelí haciendo una coreografía mientras patrullan, fusil en mano, la ciudad palestina de Hebrón, ocupada militarmente por Israel. Como dice el comentario de un usuario de Youtube: "es fácil reirse en la ocupación de un país... cuando tú eres el opresor".




-una soldado israelí cuelga en Facebook fotos humillantes de prisioneros palestinos atados de pies y manos y con los ojos vendados. En las fotos añade comentarios como "Odio a las árabes, les deseo lo peor" y "me encantaría matar a árabes". Al parecer y por lo que dicen desde la Asociación "Rompamos el Silencio", formada por miembros del ejército israelí, aseguran que muchos soldados se hacen fotos con palestinos humillados o muertos, que es algo común entre los batallones destinados en territorio palestino.

-los soldados israelíes que atacaron la "Flotilla de la Libertad" (barco que trataba de llevar ayuda humanitaria a la bloqueada Gaza), no sólo asesinaron a varios miembros de la flotilla, sino que también les robaron sus ordenadores, móviles, tarjetas de crédito...

Y dado que, tal y como anda el mundo, parece que denunciar estas cosas te convierten en algo similar a un integrista/terrorista/taliban, recordaremos la canción de Ska-p:

"No confundan mi postura,
soy ateo, yo no creo en ningún Dios,
no diferencio a las personas por su raza, su cultura o su mierda de religión.
Sólo condeno el sufrimiento, la injusticia y el abuso de poder"

lunes, 16 de agosto de 2010

LA DISTINCIÓN

¿Cómo se crean los gustos sociales?¿por qué inferimos cierta intelectualidad de quienes escuchan música clásica? Los conceptos de “buen gusto”,“belleza”,“arte”,“elegancia”, que son compartidos socialmente, ¿cómo se han desarrollado?, ¿cómo y por qué evolucionan? Estas son algunas de las preguntas que sociólogos y, especialmente, antropólogos han tratado de dar respuesta.

Pierre Bourdieu (1930-2002), quizá el científico social más brillante de la segunda mitad del siglo XX (con el permiso de Marvin Harris, A. Touraine, H. Marcuse…), en su obra “La distinción” (1979), nos dice que no sólo es entorno al capital económico donde se produce una lucha de clases, sino que existe un capital simbólico que recrea dicha lucha en el ámbito cultural. Bourdieu nos habla de un “plus simbólico” que se atribuye a los gustos y aficiones de las clases dominantes por el simple hecho de ser profesados por estas élites, lo cual perpetúa la dominación cultural de sus gustos y contribuye a crear esa “distinción” con la que Bourdieu da título a su obra.

Podemos mostrar varios ejemplos. Hasta el siglo XIX las clases aristocráticas consideraban el hecho de tener la piel pálida como signo de distinción ante el resto de la población que se curtía al sol trabajando en la agricultura y la ganadería. Los aristócratas incluso se maquillaban para tener la piel más blanca, demostrando que ellos no tenían que desempeñar ningún trabajo físico. De hecho, la aristocracia es de “sangre azul” debido a que la blancura de su piel permitía ver el azul de sus venas. En la Plaza de la Concordia de París las guillotinas se encargaron de demostrar que esto no era cierto.

Con la Revolución Industrial, las masas de trabajadores abandonaron el campo para ser recluidos 16 horas al día en fábricas. De tal forma que, alejados del sol, su piel blanqueaba. La aristocracia debía distinguirse de nuevo, viajes a las colonias a tomar el sol, que quedara claro que ellos no trabajaban en las fábricas y que ellos disfrutaban de vacaciones. Cuando perdieron las colonias fueron a la costa y a los rayos UVA, cuando la gran parte de la sociedad pudo permitirse estos lujos, ellos se fueron al Caribe, la India, África… ahora que estos destinos son accesibles a grandes capas de trabajadores ellos ya comienzan a realizar viajes espaciales.. El mundo se les ha quedado pequeño. La distinción.

El plus simbólico otorgado a la música clásica, como arte con mayúsculas, que sólo saben apreciar las personas cultas, no se explica ni por su composición en sí ni por la perdurabilidad a lo largo del tiempo. Antes ya existían los juglares, los bardos, etc., que, aparte de la música, cultivaron la literatura y la poesía. El plus simbólico de la música clásica reside en el hecho de ser desarrollada en salones regios y palacios de las clases altas que revisten sus gustos de intelectualidad y arte, mientras que denigran los gustos del pueblo refiriéndose a ellos despectivamente como “folklore”.

Algo similar ocurre con la pintura y la escultura actual, dirigida a élites que buscan la distinción y el exclusivismo en arte subjetivo, que sólo ellos “comprenden” debido a su intelecto superior al resto de los mortales. Se han realizado experimentos que demuestran que muchos de estos “intelectuales” y “expertos” no han sido capaces de diferenciar obras de reputados artistas de obras de niños de preescolar expuestas en ARCO (la muestra de Arte Contemporáneo). Bourdieu llegó a decir que “el arte no existe”, lo que existe es la plusvalía de un capital simbólico otorgado a las actividades que realizan las clases dominantes, de forma que mantienen su supremacía no sólo en el campo económico sino también en el cultural.

Qué decir del capital simbólico del traje y la corbata, del exclusivismo de la ropa de diseño, el gusto por determinados deportes elitistas (¿lo hacen por placer o simplemente por distinguirse del resto que no puede acceder a tener yates, caballos, etc?).

Bourdieu señala cómo la posición social condiciona la visión de las cosas (entre ella la cultura) y se genera un conflicto latente por la imposición de los gustos y los conceptos de lo que es y no es arte y cultura. Aunque gran parte de la sociedad asume estos conceptos como propios, quedan movimientos contraculturales, que abogan por otros valores, sin embargo suelen ser asimilados y desactivados por la cultura dominante, que los reduce a modas inofensivas para el sistema (hippies, punks,..) Eduardo Galeano, literato uruguayo, dejó constancia del conflicto simbólico en el uso del lenguaje y la cultura en su poema “Los Nadies”: “…los que no hablan idiomas, sino dialectos, los que no tienen cultura sino folklore, los que no hacen arte sino artesanía, los que no profesan religiones sino supersticiones…”

viernes, 30 de julio de 2010

SOBRE EL DEBATE DE LAS CORRIDAS DE TOROS

Parece que el debate sobre la tauromaquia ha salido a la calle. Sin embargo hay quien pretende politizar el asunto con aspectos identitarios catalanistas y españolistas, olvidando que en otras comunidades, como las Islas Canarias, las corridas de toros llevan prohibidas desde 1991.

La prohibición de las corridas de toros no es un debate Cataluña vs España, sino que debe centrarse en lo que es la tauromaquia: ¿deben las tradiciones culturales prevalecer sobre el sufrimiento y la vida y la muerte de un ser vivo? He ahí el debate, el cual no debe quedarse sólo en la sociedad catalana o canaria sino que debe extenderse a toda España. En mi opinión hay algo muy sencillo: lo tradicional, lo "artístico" y lo "cultural" no puede estar por encima del dolor y el sufrimiento de un ser vivo.

Cataluña ha tomado una decisión y lo ha hecho de una forma ejemplarmente democrática: ha sido el pueblo el que a través de una Iniciativa Legislativa Popular (180 mil firmas) ha generado el debate, el cual ha sido recogido por los representantes de los ciudadanos. El Parlamento Catalán ha citado a expertos que defendieran ambas tesis (protaurinas y antitaurinas) desde toreros, apoderados, veterinarios, empresarios del mundo del toro, ecologístas, etc. Se ha generado un debate profundo y tras tener todos los puntos de vista, el Parlament ha votado en consecuencia.

Las tesis de los protaurinos muchas veces son bastante populistas y tienen cierta aceptación entre la gente y se repiten como si de mantras se trataran, pero no resisten el mínimo rigor argumental. Copio aquí el breve argumentario de Ignacio Escolar (ex director de Público) en el que destroza en un momento las tesis protaurinas y que publicó en el diario Público. No tiene desperdicio.

"6 mentiras taurinas, 6.
Por orden de aparición en cualquier discusión sobre lo poco apropiado que resulta definir como “fiesta nacional” a una bárbara tortura animal:

1. “Es una tradición”. Es una falacia clásica, también conocida como argumentum ad antiquitatem. Que algo sea antiguo no significa que sea bueno. La prostitución, la tortura o la esclavitud son tradiciones aún más viejas que la tauromaquia.

2. “Sin corridas, el toro de lidia se extinguiría”. Bastaría con que los ayuntamientos gastasen en reservas naturales una cuarta parte de lo que hoy emplean en subvencionar la tortura animal para evitar tal drama. El lince ibérico también está en peligro de extinción, y nadie defiende que la solución sea torearle.

3. “El toro no sufre”. Hay un veterinario, jaleado por el lobby taurino, que dice haberlo demostrado científicamente por medio de unos misteriosos microchips, que ha implantado en algunos toros. De momento, su importante descubrimiento sólo ha sido publicado por la prestigiosa revista científica 6 toros 6. Ya que su investigación está tan avanzada, le recomendaría que probase ahora con humanos. Si no encuentra voluntarios, cosa probable, que empiece él mismo con las banderillas.

4. “También se mata a los terneros”. Pero el ternero, según la ley, debe ser sacrificado con el menor dolor posible, y al toro se le tortura. En Catalunya, la ley de maltrato animal recoge a los toros de lidia como excepción. Si toreasen a una oveja, incurrirían en un delito penado con cárcel.

5. “Es una pelea de igual a igual entre el hombre y el toro”. ¿Igualada? No hay más que ver cómo suele quedar el marcador.

6. “Los que quieren prohibir los toros son independentistas catalanes, contrarios a la fiesta nacional”. Pues yo vivo en Madrid y nací en Torresandino, Burgos".

Por otro lado, es curioso escuchar a los políticos del PP (y varios del PSOE y del PSC, incluído el Presindent Montilla) argumentando que debe haber libertad de elección. "Al que le guste la tauromaquia que vaya a los toros y a los que no les gusten, que no vayan", dicen. Incluso desde el PP afirman que van a recurrir la decisión del Parlamento Catalán porque va en contra de la libertad que recoge la Constitución y contra la creatividad artística (¡!)… Es un argumento de risa, aunque el otro día en un bar puede escuchar la misma argumentación: “pues si no te gustan los toros, pues no vayas, pero no hay por qué prohibirlos… a mí no me gusta el fútbol y no lo veo”. La cuestión es ética y no se resuelve mirando para otro lado, no molesta el verlo, sino el que exista. Recuerda a cuando Aznar dijo que por qué le iban a quitar la libertad de tomar unos vinos antes de conducir, la libertad de rebasar la velocidad de circulación, etc...

Miguel Cabrera, diputado del PP canario (PP y canario, nada que ver con independentismos ni radicalismos izquierdistas) ha sido claro:. "No se puede usar ni abusar del concepto de libertad para amparar una salvajada o una crueldad con los animales y creo que es un grave error [por parte de la dirección del PP] usar el término libertad para amparar una salvajada como son los toros” y ha añadido que él individualmente siempre estaría "a favor de que desaparezca cualquier espectáculo cruel o sangriento con los animales".

Una cosa está clara: la libertad se puede restringir y dicha prohibición es garante de la libertad de los demás (sino no se penalizarían los delitos, ni crímenes, etc amparándonos en que hay libertad para cometerlos…). La cuestión es si los animales tienen que tener un mínimo de derechos, y considero que en una sociedad supuestamente democrática debe existir un respeto por los seres vivos. Una cosa es el alimento y otra el escarnio. Como decía Ignacio Escolar en su artículo está prohibido “torear” un ternero o un cerdo, aunque luego se utilice para comer. La matanza de animales para consumo humano está regida por el principio de sacrificio con el menor dolor posible. El toreo es un escarnio y tortura para el animal. Y además no sería la primera prohibición de prácticas tradicionales aberrantes, ya que también se hizo con el lanzamiento de cabras desde los campanarios en las fiestas de los pueblos.

Como señalaba recientemente Eberhard Grosske (IU) en un genial y gracioso artículo equiparando la abolición de la tauromaquia en Cataluña con una supuesta abolición de las luchas de gladiadores en la Catalonia romana, en la que al final un romano defensor de las luchas de gladiadores afirmaba: "algún día, os lo puedo asegurar, dentro de mil o mil quinientos años, la gente echará su vista atrás y se preguntará consternada: ¿cómo pudieron aquellos brutos de romanos prohibir las peleas de gladiadores?". Al igual que ese romano se equivocaba, se equivocan los que hoy quieren mantener la infame tradición de la tauromaquia, ya que las sociedades futuras considerarán una aberración lo que se hacían con los toros en pleno Siglo XXI.

lunes, 26 de julio de 2010

IÑAKI GABILONDO, SIN TAPUJOS: "VIVIMOS EN UNA DICTADURA"

Iñaki Gabilondo ha sido claro: "incluso los ojos que no querían ver han tenido que darse por enterados: somos súbditos de los mercados, es decir, el régimen en el que vivimos es una dictadura, una dictadura muy particular disfrazada con ropajes de democracia: pero una dictadura. Los Estados, los representantes de los ciudadanos y la mayoría de nosotros, los ciudadanos, fingimos no darnos cuenta..."


Caos-emergente.blogspot lleva desde su inicio compartiendo esta opinión. Opinión que coincide con la de diversos grupos de la izquierda (sigo sin considerar izquierda al PSOE, básicamente porque no lo es...). Por eso me alegra comprobar que personas como Iñaki Gabilondo, siempre ligado al PSOE y a un grupo empresarial como PRISA (grupo claramente anti comunista, incluso más que otros periódicos de la derecha), se haya atrevido a decir esta clamorosa verdad en directo. Vivimos en una dictadura en la que se permite gobernar a conservadores/liberales y a socialdemócratas, siempre y cuando todos realicen las mismas políticas económicas. Es curioso observar las discusiones entre PP y PSOE que vienen a ser así:

-PP: las medidas del PSOE son negativas
-PSOE: las medidas que tomamos son las mismas que ha tomado Alemania y Francia. EL PP no tiene propuestas. Nosotros defendemos los intereses de los trabajadores, no como la derechona de toda la vida.

Desenmascarándoles la discusión podría ser la así:

-PP: las medidas del PSOE son negativas
-PSOE: pues son las mismas que hace la derecha europea (Alemania y Francia). El PP no tiene programa.
-PP: sí que tenemos programa: el mismo que vosotros estáis llevando a cabo... y que el de Alemania y el de Francia.


Desde este pequeño blog quizá leído por poco más de 5 personas, nos congratulamos de que Gabilondo haya difundido nuestra misma opinión ante millones de teleespectadores. Bien sabe él cómo funciona el sistema pues lleva 30 años codeándose con todos los líderes políticos y económicos del país, incluso tiene una hermano actualmente Ministro de Educación. En las comidas familiares, ¿el propio Ministro Ángel Gabilondo afirmará lo mismo?. El propio Iñaki Gabilondo lo afirma: " es una dictadura y los propios Gobiernos lo saben...". Ahora sólo queda que los espectadores/ciudadanos recojan el guante y actuen en consecuencia.

jueves, 8 de julio de 2010

SOBRE LA POLÉMICA ENTRE ALEJANDRO SANZ Y JORGE LORENZO

Alejandro Sanz criticó recientemente al motociclista Jorge Lorenzo por no ponerse la camiseta de la selección española tras vencer el GP de Cataluña. La polémica servida: Jorge Lorenzo contesta que en Cataluña ponerse la camiseta de España puede ser malinterpretado como una falta de respeto. Hay que destacar que Lorenzo cuando gana suele sacar la bandera española y dar la vuelta de honor con ella. Lorenzo además añade algo que tiene bastante sentido: "¿Por qué debería ponerme yo una camisa de la selección de fútbol si cuando los futbolistas ganan no lo celebran poniéndose una camiseta de Pedrosa o de Marquez (motociclistas españoles)?".

Lo que a mí me llama la atención de todo esto es lo siguiente: que sea Alejandro Sanz el que critique que otra persona se quiera o no poner la camiseta de España. El señorito Alejandro Sanz debería callar y no abrir la boca sobre patriotismos... En cuanto tuvo cuatro duros se largó a Miami llevándose con él todas sus cuentas bancarias con el objetivo de pagar menos impuestos en España. Sólo aparece por España cuando saca disco y hay que venderlo, promociones y conciertos, como cualquier artista extranjero. Incluso se le investiga por un posible fraude a Hacienda a través de unas cuentas de Liechtenstein.

Así es el patriotismo de esta gente: la bandera, la camiseta de la selección, el polo con la banderita, el himno, y bla, bla, bla, pero si hay que arrimar el hombro para mejorar el país, es decir, pagando impuestos (como todo currante), para mejorar las condiciones de vida de los españoles a través de pensiones, hospitales, colegios, prestaciones para parados, etc. prefieren largarse a otro país donde tengan que pagar menos. Pero se llevan su banderita con ellos, y encima, tipos como Alejandro Sanz se permiten el lujo de arrojarle la bandera de España a la cara de Lorenzo.

No soy mucho de camisetas de la selección, ni me siento identificado con el himno ni con la bandera, pero tengo una cosa muy clara: mi concepto de patriotismo es totalmente diferente al que tiene Alejandro Sanz... y me considero más patriota español que él. Lo tengo muy claro. Tan claro que no necesito banderas, ni himnos ni camisetas de la selección para demostrarlo.

miércoles, 7 de julio de 2010

No permitamos que descarrile la huelga del Metro

(Esta entrada colectiva está siendo publicada en multitud de blogs contrarios al discurso único)

Aunque parezca mentira, hay gente que piensa que en el Metro hay camareros ofreciendo canapés a los usuarios, y que éstos se desplazan pisando una cómoda y mullida alfombra roja. Estas personas son los políticos que sólo bajan al metro a inaugurar las estaciones y a comerse los canapés que contratan con el dinero que luego quieren escamotear a quienes cada día hacen que el Metro funcione. También piensan tal cosa los magnates del periodismo patrio, que habitualmente viajan en taxi, y no saben que cuando ellos salen del suburbano, los torniquetes empiezan a funcionar, se cobra por entrar, y los camareros que un rato antes ofrecían canapés se transforman en viajeros agobiados por llegar a sus puestos de trabajo o a sus obligaciones cotidianas…

Los trabajadores y las trabajadoras del metro, en lucha por defender sus salarios, pero en lucha también, y quizás sobre todo por defender principios básicos de la democracia como la negociación colectiva, el derecho a la huelga y el propio principio de legalidad y seguridad jurídica, están siendo objeto estos días de una campaña tan poderosa como miserable en su contra, capitaneada por la Comunidad de Madrid que es patrón, juez y parte en esta batalla, y que cuenta con el apoyo del PP y del Gobierno de la Nación.

A este frente político-institucional se suma el conjunto de periódicos, radios y televisiones, tanto públicas como privadas, que ejecutan con gusto –como es habitual- una campaña de linchamiento social que tiene un claro tufo antisindical, e incluso antiobrero.

Pero los trabajadores y las trabajadoras del metro no están solos. Quienes nunca montan en metro tratan de ganarles el pulso, pero los usuarios y las usuarias del metro sabemos que aquello por lo que están luchando nuestros compañeros y compañeras es lo mismo por lo que quizás mañana tengamos que luchar nosotros y nosotras.

Quienes habitualmente viajamos en metro estamos con ellos, y queremos hacer uso de nuestros medios para hacérselo saber a nuestros compañeros y compañeras del metro, y para tratar de que el resto de usuarios de este medio de transporte comprenda que los responsables de las perjuicios que la huelga pueda causar no son los trabajadores, sino sino sus patronos, los políticos que atacan sus condiciones de trabajo y sus herramientas para defenderlas.

Quieren que la huelga descarrile en la hostilidad de los usuarios. No lo permitamos.

lunes, 21 de junio de 2010

SARAMAGO Y EL COMPROMISO DESDE LA COMODIDAD

Tras la muerte de José Saramago (escritor y miembro del Partido Comunista de Portugal), los medios más reaccionarios han comenzado con la típica cantinela sobre los intelectuales, artistas, etc. que se definen anticapitalistas pero que viven en un mundo de "comodidades" capitalistas: coches, grandes casas, viajes, buena ropa, etc. Este discurso no es específico de la derecha más reaccionaria sino que está implantado en gran parte de la sociedad: ¡Qué bien se vive siendo comunista mientras vives como un rico!
Al parecer, ser comunista implica hacer un voto de pobreza, vestir con harapos, no tener coche, ni mp3, ni móvil, ni tener una casa en propiedad ... Recuerdo un comentario de una amistad hablando de la contradicción de ir a un concierto de un grupo de rock reivindicativo con un coche recién estrenado... Como si los comunistas tuvieran que ir en bici o a pie... y si necesitas un coche, ¿qué? ¿te lo fabricas tú sólo? Además parece que un comunista debe repartir todas sus pertenencias para ser un verdadero comunista. El comunismo está a favor de la propiedad pública de los medios de producción, pero no está en contra de la propiedad privada de las posesiones que los trabajadores han conseguido a través de la dignidad de su trabajo.

Lo que esconde todo esto es la asociación del comunismo con la pobreza y por ende, del capitalismo con la riqueza. Algo que nos han metido por los ojos desde los medios de comunicación con la situación en la antigua URSS y Cuba. Sin embargo no se nos muestran las miserias del capitalismo en Africa, Asia y Latino América, por no hablar de los millones de pobres existentes en EEUU y Europa. Cuba y la URSS lograron un milagro económico: la URSS pasó en 15-20 años de ser un país anclado en el medievo y con un sistema feudal agrario a ser la segunda potencia económica mundial. Sólo se vino abajo cuando se vio obligada a defenderse y tuvo que emplear la mayor parte de su presupuesto en armamento. Cuba pasó de ser un país pobre, basado en el monocultivo (caña de azúcar), analfabeto y sin sanidad, a ser un país con una economía diversificada y con el mejor sistema público de sanidad y educación de toda Latinoamérica. Los estragos del bloqueo y la caída de la URSS han llevado a Cuba a resistir con sus propios medios. Aún así, siguen llegando noticias como el reciente informe de UNICEF que afirma que Cuba es el país latinoamericano donde mejor calidad de vida tienen los niños.

Volviendo a la cuestión de las supuestas incongruencias de ser comunista (o anticapitalista, ácrata, etc) y vivir con comodidades, cabe decir que todas estas personas han logrado sus ganancias gracias a su trabajo, sin explotación de sus semejantes, sin especulación, sin operaciones financieras que invierten en empresas que generan pobreza en otras zonas del mundo, etc. Está claro que viviendo en una sociedad capitalista cualquier objeto de consumo (desde una barra de pan hasta un coche) está ligado al sistema de producción capitalista y no queda otra opción, sin embargo sí que se debe tener conciencia suficiente como para saber discernir las empresas a las que compramos sus productos y evitar comprar ciertas marcas que fomentan la explotación infantil, empresas que apoyan golpes de Estado, bloqueos y embargos, que maltratan los derechos de los trabajadores, entidades bancarias que invierten en el tráfico de armas, etc. Tener que consumir no significa compartir los valores burgueses. Y que uno consiga vivir dignamente y con ciertas comodidades no debe hacernos olvidar que el sistema está basado en la injusticia y hay que denunciarla. Decía el Ché: "la cualidad más bonita de una revolucionario es sentir como propia cualquier injusticia cometida contra cualquier persona en cualquier lugar del mundo"

Una persona que gana su dinero honradamente, como la mayoría de la personas, y tiene la suerte de que su trabajo tiene un reconocimiento social y económico, tiene todo el derecho del mundo a vivir lo mejor que pueda y no por ello tener que renunciar a sus ideales de izquierda. Y no sólo mantener sus ideales, sino además hacerlos públicos, lo cual, hoy por hoy, ya es un acto que honra (decía Orwell que "cuando la mentira está por todas partes, decir la verdad es un acto revolucionario"), de hecho hacer pública una opción política comprometida contra el sistema supone hoy en día no aparecer en los medios de comunicación (músicos reivindicativos) perder contratos, actuaciones y estar en el ojo del huracán expuesto a críticas (que se lo digan a Willy Toledo, adjunto la genial entrevista entre Luis Herrero, periodista de la derecha más conservadora y Willy Toledo, quien se explica perfectamente), algo que no tendrían porqué aguantar si hubieran optado por la opción fácil: callar sus ideales y comulgar con ruedas de molino. Sin embargo el compromiso con los ideales llevan a utilizar su fama para difundir unas ideas que de otra manera difícilmente llegarían al grueso de la sociedad. Ese es su compromiso.

Y el compromiso de los comunistas de a pie pasa por hacer lo mismo en el día a día, con la gente que nos rodea, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Hacer explícitas las contradicciones del sistema, sus engaños, sus manipulaciones, la falsa apariencia democrática, denunciando cómo el sistema genera riqueza para unos pocos y pobreza para muchos, recorte de derechos económicos y sociales, denunciando que la riqueza generada en los países capitalistas se basa en la explotación de los recursos naturales que nos permiten vivir y en la explotación y expolio que las multinacionales, apoyadas por los Estados, realizan en los países en vías de desarrollo. Mostrando que la pobreza de casi la mitad de los habitantes de la Tierra es la otra cara de esa moneda llamada capitalismo. Debemos plantear y hacer ver que otras alternativas son posibles, a pesar de que nos hagan creer que hemos llegado "al fin de la Historia" con el triunfo del capitalismo, como afirma el politólogo neoliberal Francis Fukuyama. Para ello es necesario seguir la actualidad y analizarla críticamente, no siendo meros receptores de los mensajes sesgados (con apariencia de objetividad) con los que nos bombardean desde unos medios de comunicación con intereses políticos y económicos, pues pertenecen a sociedades anónimas con participación en acciones de multinacionales.