miércoles, 14 de abril de 2010

14 DE ABRIL Y LA NECESIDAD ACUCIANTE DE DESEMPOLVAR LOS VALORES REPUBLICANOS

Hoy hace exactamente 79 años que la victoria en las elecciones municipales, ganadas por los partidos republicanos, llevaron al rey Alfonso XIII a huir de España, proclamándose la II República. La complicidad del monarca con la dictadura de Miguel Primo de Rivera (aún mucha gente sigue pensando que el dictador fue su hijo Jose Antonio, fundador de Falange) unida a la miseria del pueblo español, desató una conciencia política como nunca antes se había dado en España.

La democracia volvía por segunda vez en la Historia de España, la primera también fue bajo el modelo de la República en 1873, desbaratada en menos de un año por el Golpe de Estado de Pavía y de Martinez Campos. La Segunda República nacía de la unión de todas las fuerzas antimonárquicas, desde la izquierda hasta la derecha liberal, y partía de unos valores de justicia social, igualdad y democracia desconocidos hasta la época. El concepto de "ciudadano" tomó todo su valor como sujeto de derechos y obligaciones.

La instauración de la II República supuso la democratización de la cultura, hasta entonces reservada a las élites sociales, y el Estado promovió una campaña para luchar contra el analfabetismo llegando a cada ciudad y a cada pueblo. Miles de profesores emprendieron la honrosa tarea de acercar la cultura, de educar, no sólo en conocimientos sino en valores prosociales y de convivencia democrática. Hubiera sido la primera generación educada en libertad de no haber sido por el Golpe de Estado. Dicho alzamiento militar arrancó de raíz la legitimidad republicana y evitó poner en marcha una de las Constituciones más avanzadas de su época, donde se recogía el derecho a la asistencia social, a la educación pública y gratuita, la laicidad del Estado, el derecho al acceso al sistema de salud, el sufragio universal para la elección de los argos públicos, etc.

Los llamados "revisionistas" nos han tratado de hacer ver que el Golpe de Estado de Franco fue necesario para "salvar España del comunismo y del ateísmo" y que la República promovió la quema de iglesias y conventos. Personajes como Pío Moa, Cesar Vidal y Jimenez Losantos, "olvidan" que la República sólo fue meramente izquierdista tras la victoria del Frente Popular en 1936, no teniendo tiempo apenas de gobernar y tampoco quieren ver que las tropelías que los republicanos pudieran haber cometido (sobre todo contra la iglesia) nunca fueron promovidas ni defendidas por el Gobierno legítimo de la República, sino que se trató de elementos incontrolados y exaltados. También se dice que el alzamiento franquista evitó el desmembramiento de España ¿acaso durante la dictadura o incluso actualmente, hubo mayor implicación de los nacionalismos periféricos con la idea de España como una y plural?

Ahora que tanto se habla de la Memoria Histórica, deberíamos plantearnos si lo que hay que hacer es recordar, olvidar o conocer. Mi opinión es que en gran medida no podemos hablar de Memoria, porque sólo se puede rememorar lo que se conoce y sobre la Guerra Civil siempre ha habido un gran oscurantismo promovido por el pacto de silencio que supuso la Transición. Se equipara a los dos bandos de forma aséptica, dando la misma legitimidad a un gobierno elegido en las urnas y basado en el orden constitucional que a un bando militar filofascista y golpista. Como los conceptos tampoco están libres de connotaciones, se sigue hablando de "bando nacional" y de "los rojos". Si analizamos lo de "bando nacional" parece que decimos que los otros eran extranjeros. Cabe recordar que Franco contó con el inestimable apoyo de los "mercenarios moros", del ejercito Alemán (recuérdese Guernika) y del ejército de Mussolini (incluso en la provincia de Palencia tuvimos aeropuertos militares italianos). Mientras tanto las democracias occidentales miraban hacia otro lado, dejando abandonada a la democracia española, por miedo a un enfrentamiento a gran escala con Hitler, que posteriormente no pudieron evitar. Sólo la URSS y las brigadas internacionales (voluntarios antifascistas de todo el mundo) dieron su apoyo al gobierno legítimo de la República. ¿Bando nacional? La nación es la gente, los españoles, y Franco asesinó, encarceló y mandó al exilio a millones de ellos.

Hoy en día está comprobado que en España se conocen más las brutalidades y la represión de las dictaduras argentinas y chilenas que las de España. De hecho a veces se presenta con nostalgia la época de correr delante de los grises, como si eso fuera lo más destacable de la cara del régimen. Se olvidan las cunetas, el exilio, las cárceles de Porlier, Burgos, Carabanchel... las torturas en comisarías y presidios, los asesinatos selectivos, el expolio de los bienes de las familias republicanas, etc. Hace un año el Gobierno de Zapatero condenaba al olvido a otro de los símbolos de la represión franquista: la cárcel de Carabanchel.

Por otro lado, la derecha más recalcitrante, heredera directa del franquismo y asentada en el los órganos del poder judicial (entre otros) acorrala al único juez que se ha atrevido a investigar los crímenes cometidos durante la dictadura. Mientras tanto, una descafeinada Ley de Memoria Histórica promovida por el Gobierno socialista, sigue sin anular todos los juicios militares sumarísimos del franquismo, de forma que las víctimas siguen siendo, legalmente, delincuentes.

Hoy en día los valores republicanos hacen más falta que nunca, en un sistema intrínsecamente corrupto, donde la política está totalmente desprestigiada (por deméritos propios) y donde la democracia llega hasta donde llega la voluntad de unos medios de comunicación serviles a la concepción bipartidista de la política española, por no hablar de una Ley Electoral que margina a los partidos minoritarios y no respeta la máxima democrática de "una persona, un voto".

Actualmente desde la izquierda se habla nuevamente de republicanismo, incluso desde sectores cercanos al PCE/IU se ha creado una plataforma de cívica por la Tercera República, en la que Julio Anguita desarrolla un excepcional trabajo. La base de este movimiento es muy clara: una Tercera República no puede ni debe quedarse en la simple abolición de la monarquía y la consecución de que el Jefe del Estado sea elegido democráticamente, sino que la idea de la República debe basarse los valores republicanos: democracia radical, derechos sociales, laicismo y federalismo. La República es conciencia, sentimiento y cultura, la concepción del hombre desde la óptica del humanismo y la ilustración. Y para lograr tan preciado fin no podemos olvidarnos de la lucha por la libertad de todos aquellos hombres y mujeres campesinos, obreros, profesores e intelectuales que dieron su vida y/o su libertad por el noble ideal republicano. Muchos murieron en el exilio, muchos siguen aún tirados en cunetas, muchos murieron defendiendo la libertad de Francia ante el ataque del nazismo, a pesar de que Francia nunca ayudó a la República, muchos murieron torturados en los campos de concentración alemanes (principalmente en Mauthausen). Todos merecen un recuerdo en este 14 de abril. Como dice una canción del último trabajo de Barricada, "Sin ventanas y sin puertas el pasado se condena". Sirva este pequeño blog para abrir una ventana más.

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